Sal con el primer tren, cruza un pueblo con panadería abierta y sigue una vía verde junto al río. Monta tienda en una terraza natural, escucha búhos y cena pasta simple. Al amanecer, vuelve por un sendero alto con vistas amplias.
Toma un regional costero, camina por pasarelas señalizadas y elige un área de acampada permitida detrás de dunas. Cena mirando el faro, asegurando vientos con estacas largas. A la mañana, explora calas tranquilas y regresa con margen para la marea.
Viaja al pie de un puerto en tren, sube por bosque húmedo y acampa cerca de un refugio guardado para contingencias. Comparte historias con caminantes, hidrátate bien y controla la temperatura nocturna. El domingo, desayuna caliente y desciende con calma hasta el andén.